¿Sabes esas personas que después de fumar como chimeneas 20 años dejan el tabaco y se convierten en activistas anti-humos?

Si ¿Esas a los que ahora les molesta que fumes en la playa cuando hasta hace 3 días tenían cenicero del coche hasta arriba de colillas?

¿O las que todavía son capaces de detectar el olor del habano que se fumó Fidel Castro el día que ganó la revolución?

Pues así soy yo con los tacones.

Si dudo, lo tengo claro… tacones.

Vamos, que no me los pongo para correr por no torcerme un tobillo que si no, también.

Y mira que me costó años hacerme a ellos.

Porque gustarme me gustaban a rabiar, pero cada vez que me los ponía lo pasaba tan mal, que después de 15 o 20 intentos acabé desistiendo.

  • Me dolían las plantas de los pies.
  • Me llenaba de rozaduras y ampollas.
  • Y andaba, literalmente, como un pato mareado.

Pese a todo, siempre súpe apreciar los grandes beneficios de un buen tacón.

Beneficios físicos

El obvio es que crecer unos cuantos centímetros de manera instantánea.

Pero es que además, si tienes las pantorrillas gruesas, o la parte inferior de tu cuerpo es voluminosa, te calzas un par de tacones y te ves mucho más estilizada. Más delgada.

Digamos que los tacones tienen un efecto lifting incapaz de alcanzar con el zapato plano.

Beneficios estéticos

No tienes más que mirarte al espejo y observar cómo se transforma tu imagen cambiando el calzado plano por algo de tacón.

Seguro que te has dado cuenta de que no necesitas que sean unos stilettos.

Basta con 4/5 centímetros para apreciar el cambio ¿O no?

Beneficios emocionales

Puede que pienses que este argumento tiene poca base, pero es tan cierto como los dos anteriores.

Llevar tacones te obliga a modificar tu postura corporal. Te hace caminar más erguida, a echar los hombros hacia atrás. A andar más derecha y estirada.

Tu imagen transmite entonces segura y poder. Y esto, unido al hecho de que cuando tu te ves bien te sientes mejor, te convierte en una mujer tremendamente atractiva.

Pero mi historia de amor/odio con los tacones cambio el día que descubrí el verdadero motivo por el que me resultaban un martirio los zapatos de altos.

Y como todo lo relacionado con el tema de la vestimenta…

El secreto está en tener en cuenta a la hora de elegir la altura de tus tacones, cómo eres, tus características físicas.

Porque para que llevar tacones pase de ser una experiencia dolorosa a serlo gratificante está en elegirlos teniendo en cuenta tu altura y la forma de tu pie.

Esto lo descubrí después de investigar mucho y de apuntarme en mi primer viaja a Nueva York en una academia dónde te enseñaban a andar con estilo con tacones.

(Si, ya sé que suena a algo muy friki pero de que sirve estar en la Gran Manzana y no hacer cosas como esta)

Así que saca la cinta métrica y la calculadora porque voy a compartir contigo esas 2+1 fórmulas con las que averiguar la altura máxima que deben tener tus tacones para que camines con soltura, comodidad y elegancia y lo que es más importante, para que el uso de zapatos altos no suponga ningún perjuicio para tu salud.

Formula nº1: Longitud de tu pie

Mide la longitud de la planta del pie, dese el talón hasta el dedo más largo, que no necesariamente será el gordo, y divide la cifra entre 7.

El número resultante, en centímetros, será, milímetro arriba, milímetro abajo, el tamaño ideal para tus tacones diarios.

Formula nº2: Tu altura

En este caso deberás tener en cuenta tanto tu altura total cómo la longitud de tus piernas.

La fórmula es también sencilla:

Divide tu altura total entre la de tus piernas (ambas cantidades en centímetros).

Al resultado le restas tu altura (esta vez en expresada en metros)

Multiplicas el resultado por 10

Y la cifra final es la altura de tu tacón.

Ambas formulas son una buena referencia a la hora de elegir tu calzado diario, porque como habrás comprobado, el resultado son alturas bastante moderadas y seguramente más llevaderas de lo que habías imaginado.

¿Pero y que pasa en ocasiones especiales como bodas, eventos, fin de año, en las que quieres sobresalir un poco más?

Formula nº2+1: El arco del pie.

Entonces tendrás que recurrir a esta última fórmula.

Siéntate y con el pie relajado mide la distancia que va desde la almohadilla que hay detrás del dedo gordo, hasta el comienzo del talón, es decir, la longitud del arco del pie.

Los centímetros resultantes indican el tamaño máximo que deben tener tus tacones en esas ocasiones especiales.

Todo lo que exceda de altura eso, te resultará con bastante probabilidad incómodo y con certeza, perjudicial para tu salud.

Así que ánimo y salvo que un profesional te haya recomendado lo contrario, empieza con los cálculos y la práctica.

Porque eso sí, por mucho que la teoría la conozca si no pasas a la acción, no verás resultados.

Y por cierto, un último argumento para animarte a taconear… otra de las características que los tacones aportan a tu aspecto es la jovialidad.

Los zapatos de tacón son el complemento perfecto para subir de categoría tu look y darle a tu imagen un toque más juvenil.

¿A que te he convencido?

Estoy deseando leer tu experiencia personal con los tacones.

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