Este fin de semana estuve de mercadillo.

La novedad es que lo organicé yo junto a dos amigas.

fotos post

El objetivo…

vender la ropa que ya no nos ponemos

Prendas, zapatos, bolsos, cinturones, bisutería… que hemos estado acumulando durante años pero que ya no usamos porque…

    no nos sirve.

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    estamos aburridas de tanto llevarla.

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    ha pasado de moda.

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    o queremos dar un aire más fresco, juvenil y sexy a nuestro estilo.

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    Ropa y complementos buenos, bonitos y en buen estado que se merecen una 2ª oportunidad.Que estábamos seguras que a alguien le vendrían bien y por los que nos podríamos sacar algún dinero.

    La idea

    Surgió a raíz del cambio de armario el pasado otoño.

    Tomando un café llegamos a la misma conclusión: Estábamos afectadas las tres por el síndrome de Diogenes.

    Eso sí, en su versión más glamurosa.

    Venga a acumular cosas y cosas que sabes que no vas a volver a llevar.

    asi de bonito nos quedo
    Prendas que no hacen más que ocupar sitio en tu armario, en tu cabeza y en tu vida, complicándote el vestirte cada día y haciéndote insoportable y tedioso el cambio de ropa cada temporada.

    Nos apetecía comprar cosas de temporada pero no tenemos ni sitio en el armario ni money en el bolsillo.

    Así que dándole a la pelota se nos ocurrió lo del mercadillo. ¿Por qué no?

    Todo tiene que ser nuevo

    Es cierto que vivimos en un país poco acostumbrado a usar cosas de otros.

    Ahora todo tiene que ser nuevo, a estrenar, de primera mano.

    Cuando yo era chica lo heredaba casi todo de mis hermanos, mis primos e incluso de algún vecino… ¡y no pasaba nada!

    En mis años de estudiante en Alemania viví con una familia que compraba gran cantidad de su ropa en tiendas de segunda mano. No eran ecologistas pero tenían inoculado en la sangre el veneno del reciclaje y lo llevaban hasta sus últimas consecuencias.

    Ropa, libros, juguetes, muebles… incluso se intercambiaban la casa con una familia danesa en verano y además de hacer amigos y pasárselo bomba organizando encuentros, intercambios, mercadillos, se ahornaban un buen dinero.

    En los dos años que viví con ellos asistí en 3 ocasiones a un gran Flohmarkt, rastrillo, que organizaba cada primavera el ayuntamiento en un parque inmeso en Bonn y en el que se daban cita más de 300 chamarileros como nosotros.
    ropa tendida
    Mi amiga Olga es la reina del Brocante, baratillo o mercadillo en francés.

    Tiene su armario lleno de tesoros descubiertos en mercadillos.

    Prendas vintage de las de verdad, no de esas que se fabrican ahora imitando lo de antes pero que ni de lejos tienen el sabor, encanto y calidad de las de verdad.

    Ella las ha ido reuniendo durante años y… ¡Hasta un bolso Chanel tiene la muy bruja comprado por tres perras!

    Estamos cansadas de ver en la pelis americanas como cuando una familia se cambia de casa, o está mal de pelas, lo saca todo al jardín y monta un rastrillo con toda la naturalidad de mundo.

    Nadie se extraña, nadie te mira mal. Al contrario. Es un chollo.

    vestidos

    Ofreces a tus amigos, vecinos, familiares y desconocidos, la posibilidad de adquirir cosas en buen estado, cosas que de otro modo quizá no te comprarías a muy buen precio.

    Y nosotras aquí, subiendo y bajando cada temporada ropa del trastero como Sísifo y su piedra.

    Dicho y hecho

    Nos pusimos manos a la obra.

    Echamos a bajo el trastero, lo reunimos todo en el garaje de Alicia y organizamos nuestro primer mercadillo de ropa y complementos de segunda mano edición otoño invierno.

    Todo clasificado por prendas, colgado en su percha, etiquetado, ordenatido y con asesora de imagen incluida.

    Montamos un par de probadores con sus respectivos espejos.

    Un corner para que los maridos, si alguno se atrevía a venir, se tomara un café y unas pastas mientras su chica disfrutaba del evento.

    Y para que los niños estuvieran entretenidos.

    Un mercadillo high class

    .
    Invitamos a nuestras amigas y conocidas y… ¡empezó la fiesta!

    blusas y tops

    No quiero aburrirte con los detalles pero te aseguro que valió lo pena.

    Nos pegamos una paliza con los preparativos.

    Para dejarlo como nosotras queríamos y nuestras amigas se merecían pero el resultado no pudo ser mejor.

    Vino un montón de gente. Muchas compraron otras sencillamente querían ver la que habíamos montando… ¡y alucinaron!

    Pasamos un fin de semana distinto, divertido y conseguimos nuestro objetivo.

    Vaciar nuestros armario y reunir un poco de dinero para volver a pulirnoslo en trapos.

    Salió todo tan bien y disfrutamos tanto que este fin de semana celebramos nuestro segundo mercadillo de ropa y complementos de segunda mano edición primavera/verano.
    faldas
    Te dejo algunas fotos, aunque no sean de mucha calidad, para que te hagas una idea del espectáculo.
    ¿Qué te parece la idea?

    ¿Te animas a montar uno tu?

    ¡Y por cierto! si lo haces no te olvides invitarme.

    Un beso,
    Firma personalizada

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