Los zapatos son mi debilidad.

Lo reconozco, soy una Imelda Marcos en potencia.

zapatos naranjas

Cierto que a día de hoy mi zapatero no se acerca ni de lejos al de ella pero… ¡todo se andará!

Cualquier argumento, color, diseño, altura, chollo, se convierte en un motivo de peso para aumentar mi colección.

Si a esto unimos el hecho de que apenas los estropeo,a pesar del trote que les doy, entenderás porque soy dueña de un número de escarpines inconfesable.

El calzado no es un complemento, mucho menos un accesorio.

Se trata de una parte fundamental de tu estilismo, capaz de arruinarlo por completo o de catapultarlo al éxito.

Ir bien calzada te reportan además gran cantidad de beneficios. Comodidad, seguridad, presencia y, por supuesto, salud.

Por todo ello te recomiendo que tengas en cuenta estos aspectos la próxima vez que vayas a adquirir un nuevo par.

La calidad

Con otras piezas de tu vestuario puedes hacer en ciertas ocasiones la vista gorda. Con tus zapatos jamas.

Lo ideal es que sean siempre, salvo las chanclas de la playa o las alpargatas, de piel.

Es la única forma de garantizar la salud de tus pies. Aunque te parezcan cómodos a primera vista y su diseño sea fabuloso, si son de plástico acabaran pasándote factura.

Transpiración excesiva, rozaduras, callos y juanetes son solo algunos de los daños colaterales que más temprano o más tarde un mal calzado produce.

La versatilidad

Un zapato para cada ocasión. Es fundamental que tengas en cuenta para que los vas a utilizar.

Si lo que necesitas son zapatos para trabajar, olvídate de los taconazos de vértigo, los adornos excesivos y el diseño impactante.

Mejor opta por un zapato más clásico, Salón, Oxford, etc… que te garantice comodidad.

Recuerda igualmente que los tonos neutros son más combinables.

La talla

Ultimamente he observado que con el calzado empieza a ocurrir como con la ropa, el tallaje varia en función del fabricante.

De momento las diferencias no son alarmantes pero en mi armario tengo calzado del 37, 38 e incluso algún par del 39… ¡Y todos me quedan perfectos!

En cualquier caso, y esto es importante, compra tus zapatos siempre por la tarde.

Por el peso, el calor, la compresión, el ajetreo de todo el día el pie tiende a dilatarse y un zapato que te queda bien a las 11 de la mañana puede convertirse en un auténtico suplicio a las 6 de la tarde.

Te aseguro que unos pocos milímetros si importan.

El color

Como te acabo de decir los neutros son siempre más versátiles y fáciles de combinar, sin embargo nunca está de más tener algún par que se salga de la norma.

Rojos, fucsia, dorados, animal print son siempre muy útiles a la hora de romper la monotonía de un look y sobre todo para aportar estilo y alegría a tu imagen.

Ya sabes que para mi un zapato rojo, como el bolso rojo, es un básico de fondo de armario que tienes que tener si o si. Aquí tienes los motivos.

Zapatos bonitos

El cuidado

Fundamental, para que como a mi, te duren años y años en buen estado.

Así que a pesar de que aparentemente los veas limpios, nunca está de más, antes de volverlos al guardar en el armario, airearlos una poco, pasárles un trapo para retirarles el polvo y abetunarlos, de esa forma te aseguras que estarán perfectos para la próxima ocasión.

Y ya para nota… ¡las hormas!

De madera o plástico, son igualmente útiles para que conserven su forma por más tiempo.

Cita sobre zapatos

¿Te lo has planteado alguna vez?

¿Y qué me dices de cuantos tienes? ¿Tampoco te atreves a confersalo como yo?

[br top=”10″]¡Feliz semana!

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