Es inevitable… nueva temporada, escaparates seductores, cositas chulas en los percheros y las revistas bombardeándonos con las nuevas tendencias… ¡la guerra está perdida!

A pesar de que todas tenemos ropa en el armario para vestir a un regimiento volveremos a salir a por el nuevo estampado, el color de moda o el bolso de la temporada.

No necesitamos nada, la mayoría podríamos sobrevivir varios años sin gastar un euro en trapos, pero cómo resistirte a no picar cuando un par de zapatos vale menos que una cena…

Y pensándolo fríamente ¿Qué hay de malo en comprar ropa cada temporada?

Objetivamente nada. Lo que es más cuestionable, al menos para mí, es comprar para luego no usar.

El que la ropa haya acabado como las lentillas, convirtiéndose en un producto más de un solo uso, de usar y tirar.

Seamos realistas. Todas tenemos cadáveres en el armario. Prendas que tras la primera puesta, incluso sin llegar a estrenar, han acabado olvidadas en el armario para siempre.

Y todo por culpa de las compras compulsivas.

Por salir a ver que veo, que encuentro o simplemente comprarme algo…

¡Como pollos sin cabeza!

Sin pararte un minuto a pensar porqué has dejado de ponerte cosas que te compraste con ilusión, que te gustan y que te valen.

La respuesta es sencilla y probablemente la misma en todas las ocasiones… ¡No te ves!

Ese es el argumento que se esconde detrás de cientos y cientos de armarios llenos de nada que ponerte.

¡Es lógico!

Cómo te vas a sentir a gusto, segura y atractiva con prendas que nada tienen que ver contigo. Con tu carácter, tu estilo, tu forma de ser y que además no aman tu cuerpo, tu silueta, tu edad.

La ropa es como las parejas… o los sentimientos son recíprocos o la cosa no funcionan.

Puedes estar loca por una blusa, que te hayas enamorado de su estampado, que te encante su color, que pienses que es el complemento perfecto para ti… si ella no siente lo mismo no tenéis futuro.

No es culpa de nadie. Simplemente no estáis hechas la una para la otra.  

No te amargues, por suerte como pasa con los hombres, el mercado está lleno de opciones dónde elegir, es solo cuestión de seguir buscando hasta encontrar lo que te conviene.

Todas tenemos cadáveres en el armario

Porqué la ropa no me quiere

El primer y principal error que cometemos a la hora de adquirir cualquier prenda es intentar adaptarnos a ella en lugar de que se adapte ella a nosotras como sería lo lógico, práctico y seguro.

Eso no quiere decir que no tengas que hacer algunas concesiones como recurrir a la modista cuando el largo de un vestido no sea el más favorecedor para tu altura, cuando el volumen de tu pecho te obligue a elegir una talla más de la que corresponde a tu brazos y talle y tengas que entallarla o probar nuevas tendencias para actualizar tu estilo.

Sin embargo, un color que no va con tu tono de pelo, ojos o piel, un estampado que te pone kilos dónde no los tienes, una prenda  que oculta tu cintura y resta feminidad a tu silueta, una hechura que te hace sentir incomoda son aspecto en los que no deberías ceder.

Pueden que funcionen al principio, en el probador o en la primara puesta, pero a la larga y sin tener claro el porqué te ocasionaran inseguridad, incomodidad y acabaras arrinconándola en el armario.

Cómo conseguir que la ropa se enamore de mí

Tomar conciencia de quién eres, de cómo es tu cuerpo y de lo que ofreces es fundamental para encontrar prendas que te merezcan, que te quieran y que saquen a relucir lo mejor de ti.

La casualidad o el palpito pueden estar de tu lado en alguna ocasión pero solo sabiendo lo que quieres y necesitas conseguirás encontrarlo.

Un color puede quitarte o ponerte años, un estampado hacerte parecer un persona cálida y cercana o seria y distante.

El corte de una prenda puede darte un aire vulgar o sofisticado. Un complemento es capaz apórtate estilo o quitártelo.

Y todo ello en conjunto, coordinado, tiene como resultado inmediato que te mires al espejo y te sientas atractiva, feliz con tu aspecto, orgullosa de ti misma.

Solo entonces sientes que tu amor es correspondido; esas prendas se vuelven imprescindibles para ti y vuestra relación se prolonga años y años.

Porque da igual lo qué se lleve, que sean más o menos tendencia. Lo que te sienta bien y te favorece siempre está de moda.

Te animo a que antes de volverte a gastar un euro en prendas que con mucha probabilidad serán flor de un día, descubras qué colores te favorecen y como deben ser las prendas con las que realzar tu silueta. Comprobarás como lejos de ser un gasto, será una gran inversión.

La belleza hace más feliz

¿Cómo lo ves tú?

Si te cuesta encontrar prendas con las que te sientas a gusto realmente, si piensas que tu ropa no refleja realmente tu personalidad, si alguna vez te sientes frustrada por no tener nada que ponerte compártelo con nosotras. Seguro que entre todas podemos darte ideas de cómo salir de esa situación.

Y por cierto…

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