Existen numerosos estudios que demuestran que una persona bien vestida está mejor valorada.

Además de que se la percibe como más inteligente, competente y simpática. Más digna de confianza y por supuesto, mejor preparada.

Por mucho que esto te cabree y te parezca injusto, es inevitable. Todos lo hacemos… juzgar y tomar decisiones sobre los demás según su apariencia.

No cabe entonces la menor duda de que si ocuparte de tu aspecto es importante en tu vida personal, se vuelve imprescindible en la profesional.

En un ambiente en el que, a pesar de los cambios y los avances, las mujeres lo seguimos teniendo más complicado que los hombres para llegar, posicionarnos y mantenernos.

Es cierto que hay sectores como la administración pública o determinadas empresas privadas, no todas, en las que los sueldos y las oportunidades son las mismas, pero lo que en ningún caso es equitativo es la influencia que tu aspecto personal, tu imagen, tiene en tu valoración profesional.

La profesionalidad de un hombre no se cuestiona por su atuendo, la tuya sí.

Ríos de tinta han corrido sobre las chaquetas de Merkel o el pelo de Leire Pagin ( hasta surgió un grupo de Facebook en el que hacían mofa al respecto)

Como dice el refrán… la mujer del Cesar no solo tiene que serlo sino parecerlo.

Pero dejando de lado esta faceta reivindicativa que me ha aflorado hoy, lo que sería imperdonable es que sabiendo que tu imagen puede ayudarte a llegar a dónde quieres más fácilmente, a que se te juzgue según tu valía sin tener que estar demostrando constantemente que eres buena, muy buena, no te valieras de ella.

En mi post anterior tienes  7 consejos de estilo con los que impulsar tu carrera profesional, así que vamos con algunos looks que te sirvan de inspiración, en función del ámbito profesional en el que te desenvuelvas.

Porque, aunque no exista un código de vestimenta oficial para una mujer trabajadora, tu puesto, tu empresa y tus competencias, determinan en gran medida tu indumentaria.

Lo que es importante en cualquier caso, es que no dejes nunca de ser tu misma. De utilizar tu atuendo para decir quién eres, qué quieres y cómo quieres que te vean los demás.

Ejecutivas

Aunque desarrolles tu faceta profesional en un ambiente relativamente estricto, estilísticamente hablando… colores neutros, cortes sobrios, prendas sin estridencias, tu imagen no tiene porqué resultar aburrida ni monótona.

El traje de chaqueta es tu gran aliado cuando no estás muy inspirada para elegir otra opción, tengas un viaje y busques una opción práctica o cuando tu intención sea pasar desapercibida. Siempre te hace salvará el look.

Combinando cada una de las piezas, chaqueta y pantalón o falda, con otras prendas, lograrás una imagen igualmente profesional y elegante pero mucho más original.  

Aunque los negros, azules, marrones y grises sean los reyes de tu vestuario laboral, no tienes por qué renunciar al resto de los colores. Elige gamas matizadas u opacas para tus zapatos, bolsos e incluso chaquetas y conseguirás dar a tu imagen mucho más carácter y personalidad.

Incluso si son discretos, los estampados son una excelente.

Tus básicos: Chaquetas y americanas, pantalones, vestidos y/o faldas de corte clásico, zapato tipo salón, camisas camiseras, bolsos de tamaño medio, joyas y bisutería discreta.

Empresarias y creativas

Cuando trabajas por tu cuenta o para terceros, pero en un sector innovador o creativo como la imagen, diseño, informática, decoración… se amplían notablemente tus posibilidades en cuanto a colorido, prendas y combinaciones.

El límite lo marca tu estilo, personalidad y sentido común.

Puede que las americanas, pantalones clásicos o zapatos de salón sigan teniendo cabida en tu armario o que optes por prendas menos formales, pero de lo que no hay duda es de que gozas de total libertad para ponerte lo que quieras y combinarlo a tu antojo.

Tus básicos: Vaqueros, camisetas, botas y botines, cazadoras, bolsos de mayor tamaño, jerseys y prendas de punto, vestidos y faldas informales.  

Lo que no puedes olvidar jamás, sea cual sea tu profesión, es que el mismo poder, importancia y transcendencia que la imagen tiene para una empresa, la tiene para tu carrera profesional.

Si tu no dices quién eres, los demás lo harán por ti y puede que el resultado no te beneficie.

¿Crees que tu imagen proyecta la imagen profesional que necesitas?

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