Si algo he aprendido en los 8 años que llevo trabajando como asesora de imagen es que las mujeres somos excesivamente críticas con nosotras mismas.

¡Qué poco nos parecemos en eso a los tíos!

Ellos sí que se quieren bien. Indulgentes con sus debilidades y auténticos fieras a la hora de convertir sus defectos en fortalezas…

Que pesan más de la cuenta… ¡están como un toro!

Que tienen barriga… ¡puro músculo!

Que se están quedando calvos… ¡la cabeza al cero es lo más!

Son la caña. Exactamente lo contrario que nosotras.

No solo no nos conformamos con encontrar defectos en nuestro cuerpo, muchas veces sin motivo.

¡Además nos encanta pregonarlo a los 4 vientos!

Somos nuestras peores enemigas.

Mira que he asesorado a mujeres en este tiempo y que ahora con la tienda tengo oportunidad de charlar y aconsejar a muchas más cada semana. Pues solo recuerdo a dos de ellas que se sienten a gusto y orgullosas con su cuerpo.

Y te aseguro que ya han pasado con creces la barrera de los 40 y no visten la talla 38.

El resto… la que no tiene mucho pecho, tiene poco, la que no tiene tripa tiene el culo caído y la que no se ve los brazos flácidos presume de las pantorrillas gordas.

En el 60% de los casos yo, que de esto entiendo algo y obviamente presto atención, no las veo así. En un 25% ni repararía en esas imperfecciones si ellas no insistieran en llamar mi atención sobre las zonas que menos les gusta de su figura. Solo en un 15% de las ocasiones esos defectos son realmente visibles o llaman la atención.

Siempre les digo lo mismo, si quieres, estas dispuesta y se puede, haz algo al respecto. Si no, no vivas amargada y sobre todo, ayúdate de la ropa para disimular el desperfecto.

Acepta tus kilos, o lo que sea, o reniega de ellos, pero no te vistas como si no los tuvieras.

5 formas efectivas de disimular el odioso “flotador”

La lista de defectos o supuestos defectos es interminable pero la que gana por goleada a cualquier edad es el temido y odiado flotador.

Es cierto que no hace falta ni siquiera engordar un gramo para que los años, la falta de ejercicio o los cambios hormonales depositen alrededor de nuestra cintura una capa sólida, liquida o gaseosa que nos impide abrocharnos el pantalón, nos obliga a hacer un nuevo agujero en el cinturón o en definitiva, hace que la ropa nos quede diferente.

Pero de ahí a tener un tripón hay una diferencia.

Yo misma no he engordado un kilo en 10 años y te garantizo que nada me queda como antes.

¡Pero basta de amarguras y vamos con las soluciones que para eso estas aquí!

1.Ejercicio.

Aunque te pasé como a Carmen Lomana y no estés dispuesta a darte una paliza saltado ni a sudar la gota gorda algo tienes que hacer.

En este caso una buena tabla de abdominales es lo más efectivo pero para ver resultados tienes que ser constante.

No hace falta emular a Aznar y hacer 2.000 diarios pero tienes que ser regular. Mi consejo es que empieces por pocos y sencillos y vayas a más.ejercicio-peso

Si a pesar de todo lo del ejercicio no es lo tuyo, sal a caminar a buen ritmo 3 o 4 días a la semana, quizá no adelgaces pero tu cuerpo estará más tonificado y te sentirás mejor.

2.Pantalones de cintura alta.

Ya sean de vestir o vaqueros siempre contienen, sujetan y retienen más.

Es importante que sean de tu talla si no todo se rebosa y el efecto que consigues es justo el contrario.

3.Blusas y blusones.

Sueltos pero no grandes ni demasiado holgados.

Acuérdate que la ropa demasiado grande aporta más volumen y es el peor enemigo, además de nosotras mismas, de la silueta femenina.

4.Aparta la vista de la cintura.

Utiliza captadores de imagen o lo que es los mismo, complementos que aparte las miradas de la zona indeseable.

Un bonito fular, un llamativo collar, zapatos y bolsos originales… pero evita a toda costa los cinturones demasiado llamativos.

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5.Lleva vestidos.

Además de muy femeninos te serán de gran ayuda a la hora de disimular tripa.

De Corte «A», Imperio incluso los Wrap son los más favorecedores.

Como ves, las prendas de vestir son tus mejores aliados a la hora de veste mejor y sentirte estupenda.

Nadie tiene un cuerpo perfecto pero lo que no tiene sentido es pasarte la vida amargada con la dieta o intentando cambiar lo que no se puede.

Si es una cuestión de salud no te quedará otra pero si no es así prueba con alguno de estos trucos.

Yo los he recomendado junto con otros tantos a mis clientas y están encantadas con el resultado.

Y si necesitas algunos consejos más personalizados que te ayuden a disimular tripa o cualquier otra zona conflictiva de tu cuerpo puedes apuntarte al Analisis de estilo expres o al Analisis de Estilo y aprender qué y comó llevar lo que realmente te sienta bien.

Y por supuesto…

Me encanta saber qué te parece todo este post así que no te vayas sin contestarme a estas preguntas.

¿Hay alguna parte de tu cuerpo que te tiene obsesionada? Y si es así ¿Qué haces para disimularla?

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